En esta segunda parte de la entrevista, Marina Cuesta profundiza en el papel concreto que ha tenido el Observatorio de Sostenibilidad de Anecoop en la gestión de las bodegas del grupo: cómo han pasado de la intuición a la gestión basada en datos, qué sorpresas han deparado los indicadores, cómo se obtuvo la certificación Wineries en meses y hacia dónde apunta el sector en los próximos años.

De la intuición a la gestión basada en datos

P: ¿Qué diríais que es lo más importante que habéis aprendido trabajando con las bodegas en el Observatorio?

R: Aunque aún nos queda mucho trabajo por delante para perfeccionar el sistema, yo diría que en general se ha concienciado de la importancia que es la toma de datos para poder conocer cuál es el impacto de nuestros procesos y de esta forma tomar decisiones estratégicas en materia de sostenibilidad. El Observatorio nos ha ayudado a organizarnos, saber de dónde extraer los datos, visualizar su evolución y, finalmente, cuáles son las áreas de mejora. Antes, muchas decisiones se tomaban por intuición, por sensación de que algo funcionaba bien o mal. Ahora tenemos el dato. Y el dato no solo te dice dónde estás: te dice cómo has progresado, qué está funcionando y dónde hay que actuar. Esa diferencia entre gestionar por intuición y gestionar por datos es, en mi opinión, el cambio más profundo que ha traído el Observatorio.

P: ¿Qué cambia en una bodega cuando pasa de no conocer sus datos a medirlos de forma estructurada?

R: La medición de la sostenibilidad con indicadores, sistemas de seguimiento y objetivos permite pasar, como decía anteriormente, de la intuición y las sensaciones a la gestión basada en datos. Y eso tiene consecuencias muy prácticas. Por ejemplo, si no mides anualmente tu evolución en el consumo energético, no puedes detectar que tienes un problema y no puedes hacerle frente. Si no sabes que tus placas solares están rindiendo por debajo de lo esperado porque llevan tiempo sin limpiarse, no tomas la decisión de limpiarlas y sigues perdiendo eficiencia. La solución puede ser tan sencilla como limpiar las placas, pero sin el dato no llegas a esa conclusión. Lo mismo pasa con el agua, con los residuos, con los indicadores sociales. El dato te da visibilidad, y la visibilidad te permite actuar con criterio.

P: ¿Ha habido algún dato que os haya sorprendido especialmente al analizar los indicadores?

R: Creo que de todos los aspectos medidos se pueden sacar conclusiones interesantes. Pero por poner un ejemplo concreto: nuestras tres bodegas están en niveles de autoconsumo energético superiores al 15%, cerca del 20%. Y viendo los datos del último barómetro sectorial publicado, la mitad de las bodegas no llega al 15%. Por lo tanto, hay datos interesantes. Y si no estuviésemos dentro del Observatorio, a lo mejor no nos hubiésemos planteado en qué niveles de autoconsumo estamos, y no sabríamos que en ese aspecto concreto vamos por delante del sector. Esa información tiene valor no solo para la gestión interna sino también para la comunicación. Cuando puedes decir «estamos por encima de la media sectorial en autoconsumo energético» y tienes el dato que lo demuestra, eso tiene un valor completamente diferente a simplemente decir que eres sostenible.

La importancia de medir, comunicar y demostrar

P: ¿Por qué es tan importante pasar de «creemos que lo estamos haciendo bien» a tener datos que lo demuestren?

R: Lo que no se mide no se conoce y si no lo conoces no puedes avanzar porque vas a ciegas. Pero no solo es importante la toma del dato, hay un tema que nos dejamos siempre aparte: la comunicación, que es muy importante también. Porque muchas veces nos quedamos en la primera parte y no ponemos en valor lo que estamos haciendo. Yo creo que es importante contar dónde tenemos que avanzar, pero también contar lo que ya estamos haciendo bien. Ya hemos empezado a medir, ahora a comunicar. Hoy en día, si no eres capaz de demostrarlo con evidencias, ya no lo vas a poder contar. Hay políticas que van a perseguir el greenwashing, que es exactamente eso: decir que eres sostenible sin poder demostrarlo. Por eso el dato, la medición estructurada y la capacidad de verificación son más importantes que nunca.

P: ¿Se percibe ya esa demanda de datos verificados por parte del mercado?

R: Sí. Hablando desde mi experiencia en las bodegas del grupo, hay clientes que empiezan a demandar métricas y no solo declaraciones. Piden que cumplamos con ciertos estándares, como en este caso el de Wineries. Y si no hubiésemos tenido la herramienta del Observatorio, nos hubiese resultado mucho más difícil poner en orden todos los indicadores. Ahora es mucho más fácil. Por ejemplo, los indicadores sociales: antes sabías más o menos cómo estaban las cosas, pero no tenías el dato estructurado. Ahora sabes exactamente dónde conseguir la información, qué dato necesitas y cómo presentarlo. Eso se traduce en eficiencia real a la hora de responder a esas demandas del mercado.

Qué aporta el Observatorio Resultado en las bodegas del grupo
Estructura de indicadores por categoría Saber exactamente dónde recoger cada dato y cómo presentarlo
Visualización de la evolución de los datos Identificar puntos de mejora, detectar desviaciones y actuar con criterio
Comparación con benchmarks del sector Autoconsumo energético >15%, por encima de la media del barómetro sectorial
Datos organizados para el reporting Certificación Wineries obtenida en meses frente al año o más que tarda el sector
Base para la comunicación externa Pasar de declaraciones a evidencias verificables ante clientes y distribuidores

La certificación Wineries: de meses a años según cómo llegues

P: ¿Cómo ayudó concretamente el Observatorio a obtener la certificación Wineries?

R: Conozco casos de bodegas que han intentado obtener el Wineries y llevan más de un año. En cambio, nosotros con La Viña fuimos capaces de tenerlo en meses. Y eso se debe al trabajo previo que se estaba haciendo con el Observatorio de poner en orden todos los indicadores: los sociales, los ambientales, los energéticos. Cuando llegó el momento de solicitar la certificación, la base ya estaba construida. No tuvimos que correr para recopilar información desde cero ni buscar datos que no habíamos recogido nunca. Los datos estaban ahí, estructurados, con una evolución temporal que permitía ver la tendencia. Eso lo cambia todo. Es mucho más eficiente en la toma de esos datos. Una bodega que empieza el proceso de certificación sin haber medido antes tiene que hacer a la vez dos cosas muy exigentes: aprender a medir y demostrar que cumple los estándares. Si ya tienes la medición, solo tienes que demostrar.

P: ¿Hasta qué punto dirías que la sostenibilidad puede convertirse en una ventaja competitiva real para las bodegas españolas?

R: Te da una ventaja competitiva en el sentido de que en algunos canales la sostenibilidad ya no es un elemento diferenciador: es una exigencia. Grandes distribuidores europeos, especialmente en países como Alemania, lo requieren, así como los monopolios, como el sistema Systembolaget en Suecia. Algunos importadores empiezan a exigirlo. Por otra parte, cuando comienzas a medir y a gestionar los datos, la sostenibilidad impacta en el descenso del consumo energético, en la optimización del uso del agua en bodega, en la reducción del desperdicio también dentro de bodega. Al final te das cuenta de que impactan muchas más cosas de las que en principio no relacionabas con la sostenibilidad, y que esos impactos te van a permitir ser también más eficiente y más rentable a medio plazo.

Tendencias y la sostenibilidad como condición de futuro

P: ¿Qué tendencias marcarán la sostenibilidad en el sector vitivinícola en los próximos años?

R: Creo que habrá una tendencia fuerte en la gestión del agua, ya que es un aspecto muy crítico en nuestro territorio. Algunas de las tendencias van a ser la monitorización en tiempo real a través del uso de sensores y la reutilización y recirculación del agua en bodega, ya que se utiliza mucha en bodega. Otro aspecto al alza es la digitalización, consolidándose el tema de la medición continua y el uso de software específico. En definitiva, creo que la sostenibilidad será cada vez más medible, comparable y auditada. Eso va a exigir más rigor en la recogida de datos y más transparencia en la comunicación de resultados. Y luego, por último, creo que otra tendencia importante será la descarbonización real: no solo el cálculo de la huella de carbono, sino comprometerse con la reducción. Uno de los retos será el alcance 3, que comprende las emisiones producidas debido al transporte, materias primas y distribución. Ahora mismo ese alcance es más difícil de auditar y no estamos llegando todavía, pero en los próximos años se pedirá también de una manera más obligatoria.

P: Si tuvieras que resumir en una sola idea por qué la sostenibilidad es estratégica para una bodega, ¿cuál sería?

«La sostenibilidad ya no solo va a determinar cómo produces ahora, sino que en un futuro va a determinar si puedes seguir produciendo, vendiendo y compitiendo.»

Hay retos muy concretos encima de la mesa: el cambio climático, el relevo generacional, la evolución del mercado. O te adaptas o quedas fuera. El Observatorio es una herramienta para impulsar ese cambio y una oportunidad estratégica. No verlo como una carga, sino como una oportunidad que te ponen en bandeja. ¿Da trabajo? Claro que sí: medir, registrar, recopilar datos. Pero estamos en 2026 y el sector agroalimentario cuenta cada vez con mayor regulación y exigencias por parte de los mercados. Quien tenga la información organizada tiene una ventaja estratégica real frente a quien siga gestionando a ciegas. Conoce cómo trabaja el Observatorio en los indicadores trimestrales del Observatorio de Sostenibilidad Anecoop.

Preguntas frecuentes sobre indicadores de sostenibilidad en bodegas

¿Cómo ayuda el Observatorio a obtener la certificación Wineries más rápido?

El Observatorio estructura los indicadores de sostenibilidad de las bodegas socias en un espacio de datos accesible y comparable. Cuando llega el momento de solicitar una certificación como Wineries, el trabajo de recopilación y organización de datos ya está hecho. Las bodegas del grupo Anecoop han obtenido la certificación en meses, frente al año o más que puede tardar una bodega que parte de cero y tiene que construir su sistema de medición al mismo tiempo que se prepara para la certificación.

¿Qué diferencia hay entre medir la sostenibilidad por intuición y hacerlo con indicadores estructurados?

Gestionar por intuición significa tomar decisiones basadas en sensaciones sobre cómo van las cosas. Gestionar con indicadores estructurados significa tener datos concretos que permiten comparar periodos, detectar desviaciones e identificar qué funciona y qué no. Una bodega que mide sabe si su autoconsumo energético ha mejorado o empeorado respecto al año anterior; una que no mide solo puede intuirlo.

¿Tiene retorno económico medir la sostenibilidad en una bodega cooperativa?

Sí. La medición permite detectar ineficiencias y corregirlas, acceder a certificaciones que abren nuevos mercados, reducir consumos energéticos e hídricos y responder con agilidad a las demandas de clientes que exigen métricas verificadas. Una bodega que mejora del 22% al 27% de autoconsumo energético simplemente limpiando las placas solares está obteniendo un retorno directo sin ninguna inversión adicional en infraestructura.

¿Qué tendencias marcarán la sostenibilidad en el sector vitivinícola en los próximos años?

Las principales tendencias son tres. La gestión del agua: monitorización en tiempo real con sensores, reutilización y recirculación en bodega. La digitalización: medición continua y uso de software específico. Y la descarbonización real: no solo calcular la huella de carbono sino comprometerse con su reducción, incluyendo el alcance 3 —emisiones de transporte, materias primas y distribución— que hoy es difícil de auditar pero que se exigirá cada vez más.

¿Por qué es tan importante comunicar los datos de sostenibilidad, y no solo medirlos?

Medir sin comunicar es dejar el valor sobre la mesa. Si una bodega tiene datos que demuestran que está por encima de la media sectorial en autoconsumo energético o que ha obtenido la certificación Wineries, pero no lo comunica, ese esfuerzo no genera retorno comercial ni reputacional. En un contexto en el que se persigue el greenwashing, la comunicación basada en datos verificados es la única que tiene credibilidad.

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